En un lejano templo, un joven monje se acerca a su maestro para hacerle una pregunta que lo ha estado rondando por la cabeza durante mucho tiempo.
Monje: Maestro, qué es el amor?
Maestro: Depende.
Monje: Depende qué?
Maestro: Depende de tí.
Monje: No lo entiendo.
Maestro: El amor, depende del objeto amado. Depende de cuánto ames a un ser u objeto. Existen diferentes tipos de amor. Amor a un padre, a un prójimo, a la naturaleza. Yo te hago una pregunta a tí: A que tipo de amor te refieres?
Monje: Me refiero al amor de un hombre con una mujer.
Maestro: Pequeño saltamontes, sabes que no podemos poseer ese tipo de sentimientos. El amor lleva al sufrimiento y el sufrimiento al odio. Podrías caer en el lado oscuro.
Monje: Pero aún así quisiera saber su naturaleza, creo que estoy listo para entenderlo.
Maestro: Es fácil, explícame por qué amas a tus padres.
Monje: Porque me dieron la vida.
Maestro: O sea que solo por una deuda? Y si descubrieras que fuiste adoptado?
Monje: Creo que aún así los querría porque me criaron.
Maestro: Sigues hablando de deudas. Si ya no le debiera nada, le pagarás mucho dinero, los seguirías queriendo?
Monje: Si, porque son mí familia.
Maestro: Y que es lo que quieres para ellos?
Monje: Quiero lo mejor para ellos.
Maestro: Y eso qué significa? Que es lo mejor para ellos?
Monje: Que estén bien, que tengan un buen pasar, que sean felices. Que no les falte nada.
Maestro: Que estén bien. Tu lo haz dicho. Amar es, en parte querer que el otro esté bien. Es tu propia definición. Pero hasta que punto destruirías el orden cósmico del Universo solo para que ellos estén bien?
Monje: Ya veo.
Maestro: Quédate con tu definición: Que el otro esté bien.
Monje: Existen otras definiciones?
Maestro: Sí, pero esas no te corresponden.
Monje: Entonces, el amor es querer que el otro esté bien?
Maestro: Es tu definición, y es de las mejores que existen, existen otras más oscuras.
Monje: Como cual?
Maestro: Querer que el otro sea tu posición.
Monje: Entiendo. Y el amor por una mujer?
Maestro: Es eso, querer que esté bien.
Monje: y hasta que punto uno es capaz de destruir el Universo por una mujer.
Maestro: Se han llevado a cabo guerras por amor.
Monje: Y cuando uno debería parar.
Maestro: Debes entender que hay cosas que no puedes controlar y otras necesarias para poder crecer.
Monje: Veo.
Maestro: Confórmate con tu definición y reflexiona eso primero.
Monje: Gracias, maestro.
Monje: Maestro, tengo pensamientos intrusivos sobre la vendedora de la aldea. Cómo puedo hacer para controlarlos?
Maestro: Qué clases de pensamientos son, pequeño saltamontes?
Monje: No puedo dejar de pensar en su sonrisa, en su forma de caminar. ¿Acaso estoy roto, Maestro?
Maestro: Mmmmm, tú haz hecho tus votos de castidad y te haz comprometido con este templo. Esa mujer, aunque esté confundida, debe buscar un esposo fuera de este templo. Nuestra misión cósmica requiere no interferir con el natural desarrollo de la población. Deberás aprender a controlar tu mente.
Monje: Es que cuando compro en lo de ella, ella es tan amable, me soríe, me pregunta sobre mí, y hasta me ha preguntado si los monjes podemos casarnos. Altera mi paz mental de una forma bellamente caótica.
Maestro: Debes elegir entre el camino del Cosmos o una vida mundana.
Monje: Solo quiero controlar estos pensamientos.
Maestro: El problema es que estás en guerra con tu mente. En el camino habrá cosas agradables y cosas desagradables. Así cómo logras tener ataraxia con lo malo, también debes tener ataraxia con lo bueno. Así como si recibes un golpe lo dejas ir, si ves una sonrisa también debes poder dejarla ir.
Monje: Entonces debo de dejar de ir a la Aldea.
Maestro: Analizando los riesgos veo 3 alternativas. Que aprendas a controlarte, que te rompan el corazón o que termines casado con ella. Así que permitiré que vayas pero solo como una prueba de ataraxia. Debes entender que así cómo no se roba la cereza de un pastel que no es tuyo, tampoco debes ceder ante los encantos de una mujer sin dejar aún de ser amistoso y gentil con ella. Es entonces, si logras establecer una relación cordial y controlar tus pensamientos que podrás seguir en este templo!
Monje: Por qué los monjes no podemos casarnos?
Maestro: Porque si te casas tu corazón ya no pertenece al Cosmos.
Monje: Y cuál es el problema?
Maestro: Hay un conflicto de intereses.
Monje: No lo entiendo.
Maestro: Un hombre que ha entregado su corazón, ya no responde a los mandatos de la razón. Es capaz de quemar un imperio por su amor.
Monje: Eso es imposible!
Maestro: No tienes ideas de las fuerzas cósmicas con las que estás jugando, pequeño saltamontes.
Monje: Yo no veo ningún riesgo.
Maestro: El amor es simplemente un sentimiento, pero si te dejas gobernar por él entonces ya dejas de ser una persona racional y te transformas en una persona pasional. Así cómo necesitamos del agua, el agua puede barrer con pueblos enteros, puedes ahogarte en el. El amor en exceso puede ocasionar estragos. He visto a grandes Soldados caer en profundas depresiones por amor. Y he visto a otros cometer crímenes por él.
Monje: Y no habrá alguna forma de utilizar al amor para mejorar el entorno?
Maestro: Controlar el amor y utilizarlo para lograr todas tus metas? Es algo muy dificil de lograr. Hay monjes que han meditado durante 20 años y aún así no lo logran controlar. Existen muchos tipos de amor…el amor maduro, el amor egoísta, el amor que arde… y el amor que no se aferra.Los monjes preferimos este último.
Monje: Y por qué siento todo esto por ella? Quiero decir, siento que podría subir una montaña solo por ella? Cómo esa energía puede ser mala?
Maestro: El amor, en sí, solo es un sentimiento, pero debes moderarlo, debes poner límites. Debes tratar de manejarlo de forma sana. Qué pasaría si ella te dice que no le interesas?
Monje: Me sentiría muy mal.
Maestro: Y qué pasaría si ella te pidiera que robes oro del palacio para entregarte su corazón?
Monje: No lo haría! Por supuesto.
Maestro: Y cómo lo sabes? Cómo estás tan seguro?
Monje: Tengo principios.
Maestro: Y cuando tus principios estén en conflicto con ella, tomarás la decisión de alejarte?
Monje: Me dolerá pero sí.
Maestro: Y si supieras que tendrá una mejor vida sin tí. La dejarías?
Monje: No lo sé, son preguntas muy difíciles e injustas. Nadie puede saber el futuro.
Maestro: Tus sentimientos están confundidos. Debes controlarlos. Debes aprender a dejar ir, eso también es parte de amar.
Monje: Lo siento, Maestro.
Maestro: Ve y descansa.
Maestro: No se trata de que niegues tus sentimientos. Pero si te vas a quedar en este templo, tendrás que aprender el amor desapegado.
Monje: Pero eso no es justo, yo quiero amarla y a su vez seguir el camino de los monjes cósmicos.
Maestro: Nada te impide amarla. Amar es un sentimiento, y puedes tenerlo. Lo que no puedes es estar con ella.
Monje: Cómo es eso posible? Yo quiero estar con ella también.
Maestro: Para amar no hace falta permiso. Simplemente permítele a tu mente sentirlo. Ahora no necesitas cambiar la vida de esa aldeana, puedes amarla a la distancia.
Monje: Pero yo quiero que ella esté bien, cómo puedo garantizar su bienestar si no estoy con ella allí para cuando lo necesite.
Maestro: Puedes ayudarla ocacionalmente, pero como un amigo, no como un esposo. Además hay cosas que no puedes controlar y otras necesarias para crecer. No puedes pretender que sea siempre feliz, la tristeza, el enojo, son sentimientos naturales que a veces son necesarios. Si no puedes entender esto entonces no puedes seguir el camino del monje cósmico guerrero de la Fuerza o cómo le dicen vulgarmente los Jedi
Monje: Entiendo.
Maestro: Deberás tomar tu decisión. Mañana con el cantar del gallo deberás decirme que haz elegido. Hasta entonces.
(a la mañana siguiente)
Monje: Lo he decidido, me casaré con Lupita.
Maestro: Acepto tu decisión. Te deseo buen augurio!
(Y así fue que el Monje dejó el templo y se casó con Lupita)
(6 meses después...)
ex-Monje: Quiero volver al templo, Maestro.
Maestro: Qué es lo que pasa?
ex-Monje: Me tiene cansado!, que la plata no alcanza, que luego se gasta todo, que no esté todo el domingo tirado en el sillón, que vaya a cortar el pasto. Que su madre viene a quedarse el fin de semana. Que por qué salí con mis amigos. Que no deje la toalla en la cama. Ya me cansé, Maestro!
Maestro: La amas?
ex-Monje: Sí, pero...
Maestro: Bien..., pequeño saltamontes, ahora por fin sabes lo que es el amor.
FIN